Dípticos
Hay historias que no pueden contarse en un solo lienzo.
La colección Dípticos nace de la idea de que algunas emociones, recuerdos e ideas necesitan un segundo espacio para completarse. Cada obra está formada por dos piezas independientes que conservan su propia identidad, pero que encuentran un significado más profundo cuando se contemplan juntas.
Como ocurre con las personas, las relaciones o la memoria, el verdadero sentido surge del diálogo entre las partes.
En esta colección, el vacío que separa ambos lienzos no representa distancia, sino conexión. Es un espacio donde el espectador completa la obra con su propia mirada, descubriendo que, muchas veces, lo más importante no está en cada pieza por separado, sino en aquello que sucede entre ellas.
Porque algunas historias solo existen cuando dos mundos deciden encontrarse.